Al principio del Movimiento,
Una oración de Santa Teresa
del Niño Jesús

 

                                                        

O Jesús, que no podría yo decir a todas  las almas pequeñas
de cuan inefable es tu condescendencia…
Siento  que,  si por un imposible tu encontraras un alma más débil,
más pequeña que la mía,
tú te complacerías en colmarla de favores más  grandes aún
Pero ¿por qué desear comunicar tus secretos de amor,
oh Jesús,
¿no eres tú el único que me los has enseñado?
¿Y no puedes tu revelárselos a otros?...
Si yo lo sé, y yo te imploro que lo hagas,
Te suplico que inclines tu mirada divina
Sobre un gran número de pequeñas almas…

(Manuscrito B 5)

 

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